Así es como Artectum ha hecho historia en el Teatro de Rojas de Toledo

Hay trabajos que no están pensados para lucirse, pero que requieren experiencia, precisión y mucho respeto por lo que ya existe. Este ha sido uno de ellos.

Artectum ha tenido el privilegio de intervenir en el Teatro de Rojas de Toledo, uno de los teatros históricos más importantes de España, en una operación tan poco habitual como extraordinaria.

Un mecanismo del siglo XIX que sigue vivo

Bajo el suelo de la platea del Teatro de Rojas se esconde una auténtica joya de la ingeniería: una maquinaria diseñada en el siglo XIX, cuando la electricidad aún no formaba parte de los teatros y todo dependía de sistemas mecánicos tradicionales.

Este mecanismo, basado en tornos y balancines, permite izar el suelo completo del patio de butacas hasta igualarlo con la altura del escenario, transformando el teatro en una gran sala horizontal. Una solución tan avanzada para su época que hoy sigue funcionando… perfectamente.

De hecho, según los expertos, es el único sistema de este tipo en el sur de Europa que no es eléctrico y que conserva su funcionamiento original.

Cuando la experiencia marca la diferencia

Cuando se decidió volver a elevar el suelo con motivo de una entrega de premios, la intervención requería algo más que fuerza o medios auxiliares. Requería conocimiento técnico, planificación y un profundo respeto por un sistema histórico que sigue vivo.

El trabajo de Artectum consistió en asistir a la maquinaria original, ayudándola a realizar el esfuerzo de forma controlada y segura, evitando sobrecargas innecesarias y garantizando la estabilidad en todo momento.

Cada movimiento requiere atención, conocimiento y una intervención medida, donde nada puede improvisarse.

Solo tres veces en la historia del teatro

Desde que se construyó el Teatro de Rojas, esta operación se ha realizado únicamente en tres ocasiones, siempre por necesidades muy concretas y excepcionales. 

Estamos hablando de toneladas de peso que se elevan de forma perfectamente coordinada, mediante un sistema mecánico diseñado en 1877, un ejemplo de ingeniería del siglo XIX que, casi 150 años después, sigue funcionando con una precisión admirable.

Nuestra labor fue:

  1. Asistir al izado del suelo, reduciendo esfuerzos innecesarios sobre la maquinaria original.
  2. Repartir cargas y estabilizar el conjunto, garantizando un movimiento seguro y controlado.
  3. Apuntalar toda la estructura como medida de seguridad, asegurando que el sistema pudiera mantenerse en posición elevada sin riesgos.
 

Todo ello respetando escrupulosamente el funcionamiento original del mecanismo y el enorme valor patrimonial del teatro.

El privilegio de formar parte de la historia

Este tipo de intervenciones no suelen ser visibles para el público, pero son las que permiten que edificios históricos sigan adaptándose a nuevos usos sin perder su esencia.

Nuestro trabajo no consistía en sustituir ni modificar el sistema histórico, sino en algo mucho más delicado, ayudar a la máquina a que siga haciendo historia sin sufrirPara Artectum, haber participado en una operación que solo se ha realizado tres veces en más de un siglo no es solo un hito profesional, sino una muestra de lo que mejor sabemos hacer: intervenir con precisión, respeto y responsabilidad en espacios únicos. 

Cuando la historia necesita seguir funcionando, hace falta algo más que maquinaria. Hace falta experiencia.

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